sábado, 15 de marzo de 2014

El hombre que me habita, aquel que desnuda los ángulos oscuros en la noche y ha cortado la cuerda en la caída. Aquel que es de polvo en el desierto y sangre en el hogar, él me agita, renace en los espejos, en los rostros que lo esperan pacientes sobre los muros. Pone en tensión la tarde, multiplica ventanas que se asoman a abismos deliciosos. Triangulo isósceles es tu cuerpo en este orgasmo!

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